martes, 20 de marzo de 2012

Japón, donde nacieron los Dioses

Más allá del neón y colorido de Tokio, de los templos de Kioto o las playas de arena blanca de Okinawa, Japón ofrece otro paisaje por descubrir: el de Shimane y Tottori, las dos provincias menos pobladas del país donde perviven algunas de las costumbres ancestrales del archipiélago.

En el suroeste del Japón, rodeadas de mar, grandes lagos y montañas, se encuentran Shimane y Tottori, dos provincias donde descubrir el lado más tradicional de Japón y practicar el ecoturismo.
Alejada de las multitudes y del ritmo frenético de las grandes ciudades, esta tierra esconde, entre valles de cultivos, casas tradicionales, delicada gastronomía y frondosas montañas, algunos de los secretos mejor guardados de Japón.
Aquí el tiempo parece haberse detenido con respecto al resto de ciudades del país. En el paisaje, los interminables campos de arroz se funden con la perfección milimétrica de jardines privados en las típicas casas niponas, de tejas negras y rojas.
En el ambiente se respira un aire puro que marida, sin complejos, con la pulcritud y sincronía de los colores del campo y el protagonismo del agua, muy presente en ríos, lagos, el cercano mar y en las propiedades saludables de sus numerosos "onsen" (aguas termales).
El viajero que acuda a Shimane y Tottori puede hacer un recorrido por sus bodegas de vino, bendecidas por la suavidad del clima y efectuar también una escapada a sus parques naturales o a las islas volcánicas Oki, a una distancia entre 40 y 80 kilómetros de la costa.
En Shimane se encuentra además uno de los templos más venerados y visitados del país, el Izumo Taisha. Este complejo religioso se levanta en la ciudad de Izumo, a 650 kilómetros de Tokio y escenario de varios pasajes del libro de crónicas más antiguo de Japón, el Kojiki o "Libro de las Escrituras Antiguas ", que en 2012 cumple su 1.300 aniversario.
En sus páginas, llenas de mitos y leyendas, se narra desde la creación del mundo a manos de los dioses hasta el periodo de la emperatriz Suiko (593-628), la primera mujer que ascendió al Trono del Crisantemo.
El complejo de Izumo Taisha, que atrae a unos 2,5 millones de visitantes al año, cuenta con un templo principal, el Izumo Oyashiro, de 24 metros de altura y que se encuentra en pleno proceso de restauración a manos de artesanos.
Este templo se rehabilita completamente una vez cada 60 años en trabajos que se prolongan durante cinco años. En esta ocasión se espera que las labores concluyan para 2013, en un "lavado de cara".
La zona sagrada la completa un gran museo donde se pueden contemplar los restos de algunos de los gigantescos pilares de madera que sustentaban el templo y que, según las crónicas, lo alzaban hasta 48 metros sobre el suelo, lo que en su época lo convertía en el edificio más alto de Japón.
Consejos para viajeros de otras culturas

Las costumbres y las formas de proceder en el día a día son muy distintas en Japón. Para quienes visitan el país por primera vez, bien valen algunos tips que ayudarán a no pasar un mal momento:

• Para saludar los japoneses realizan leves inclinaciones con la cabeza, evitan el contacto físico. Se debe responder a la inclinación de las otras personas.
• Es común que en los restaurantes te ofrezcan una toalla húmeda para que limpies tus manos antes de comer.
• Si no sabes comer con palillos, pide un tenedor. Nunca claves los palillos en el arroz, lo ven como una señal de muerte.
Es considerado de muy mala educación comer mientras se camina por la calle y está prohibido fumar en la vía pública.
• En Japón no es de buen gusto observar directamente lo que hace la gente y menos mirar a los ojos.
• En el subte todos apagan o ponen en silencio sus celulares, si el tuyo sonara te llevarías las miradas poco amigables de todos.
• En las escaleras mecánicas el lado derecho es para las personas que están apuradas; si no lo estás, mantente en el lado izquierdo.
• En Japón se evita el contacto físico, por eso para pagar una cuenta te darán una cesta con el ticket donde depositarás el dinero.
• Evitar el movimiento de las manos cuando converses con un japonés, puede ser tomado como un gesto agresivo.
• No se dan propinas, nadie las espera y pueden ser consideradas un acto de superioridad.
• En cualquier ámbito público se debe hablar en voz muy baja, nunca tirar nada al suelo y respetar las reglas de convivencia con los demás.

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